Hospital de koalas

Mi siguiente parada fue Port Macquarie. La ciudad no es especialmente bonita, pero el hospital koala esta allí y puedes ver koalas gratis. Cuando vas de mochilero no puedes desperdiciar cualquier oportunidad de hacer algo gratis, ¡sobre todo si son koalas!

Si os decidís a ir, tened en cuenta que a los animales los alimentan a las 8 am y a las 3 pm. Os recomiendo ir a las 3 pm porque organizan un tour gratuito y, por lo que he escuchado, algunos tienen la suerte de abrazar a un koala.

Si no llegáis al tour, hay carteles en los que te explican las enfermedades que tiene cada koala. Curiosamente la mayoría tiene clamidia y enfermedades en los ojos. Otros sufrieron quemaduras durante los pasados incendios en Australia o han sido atropellados.

El hospital es pequenito y se ve rápido, y lo considero parada obligatoria.  Por el horario de autobus, tuve la mala suerte de no poder quedarme en el tour, aún así mereció la pena.

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Camberra, capital y casa de los museos australianos

Si preguntas a cualquier australiano sobre Canberra, la mayoría coinciden en que no hay nada que ver y probablemente, todos o casi todos, te aconsejan no ir. En mi mentalidad europera,  capital es lo más importante y una visita indiscutible, aunque ahora entiendo porque lo decían…
Cuando se iba a establecer la capital australiana, Melbourne y Sydney se disputaban el puesto. Después de varios intentos, se decidió que ni una ni la otra, y se construyó una ciudad entre medio que sería la capital: Camberra. !Ojalá todos los problemas políticos se pudieran solucionar así de fácil! De esta historia se explica que sea una ciudad tan apartada, con pocos habitantes y poco que hacer.

 

Lo mejor de todo es que alberga la mayoría de los museos australianos. Desgraciadamente el transporte no es muy bueno, y no pude visitarlos todos.
El Parlamento es de visita obligatoria. Organizan visitas guiadas gratuitas diarias y muy frequentes. Ahí descubrí que todos los colores y formas en el Parlamento representan algo de la simbología australiana.

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Parlamento, Camberra, Australia

ALOJAMIENTO

Como no es una ciudad muy visita, sólo dispone de un albergue, de los sitios más caro donde he estado en todo el viaje.

 

Es el primer y único albergue en el que pedí un cambio de habitación de todo el viaje. Hasta aquí, siempre pedía habitaciones mixtas, ya que son más baratas y me gusta conocer chicos y chicas. En esta ocasión, éramos 12 en la habitación y yo era la única chica, así que me cambié. Una cosa es que haya mezcla !y otra ser la única chica de 11!

 

 

 

 

Pasta, pasta y más pasta

Uno de mis mayores preocupaciones antes del viaje era la comida, ¿comer sano o simplemente comer? La opción a elegir depende del dinero y las ganas de cargas comida que tengáis.

Yo opté por la opción barata y vaga y pasé las primeras tres semanas comiendo sandwich de peperoni con patatas fritas. Resultado: me daba pereza comer siempre lo mismo y perdí dos kilos.

Obviamente, estaba muy lejos de llevar una dieta equilibrada o mínimamente decente. Así que tuve que empezar a cocinar y cargar con comida y neverita.

Para desayunos, os recomiemdo avena. Hasta hace un par de meses no había provado la avena. Siempre la he considerado alpiste y no me había dignado a probarla. A falta de desayuno, mi compañera de viaje por dos semanas me dio avena y, no voy a decir que aluciné con el sabor, pero me pareció un desayuno muy completo, que dura, no pesa nada y barato. Y así fue como compré mi primer paquete de avena. Al final, acabé cargando con la miel para añadirle y comprando fruta diariamente.

A la hora del almuerzo, generalmente no estoy en los hostales, de ahí que tengo ya un tupper preparado con la misma cena del día anterior o algo para picar como humus con patatas o galletas saladas. Es la opción perfecta, comes y puedes deshacerte del peso.

Las cenas son el único momento del día que me curro un poco, vamos 10 minutos. Generalmente, ceno pasta o arroz con alguna verdura (zanahorias sobre todo) o una lata de atún con sabores (tomate, chile, orégano/limón…). A veces opto por ensaladas, pero es lo que menos.

Para picas, suelo llevar frutos secos, que también añado en la ensalada y pastas, y barritas nutritivas. Otra opción es llevar zanahorias encima, que son fáciles de lavar y no se estropean tanto como la fruta.

He visto mochileros que preparan platos que huelen que alimentan, pero con todo lo que hay que cargar, yo optó por lo fácil. Creo que hasta un mes después de volver a mi vida normal no me haré ningún chequeo médico, ¡por si acaso!