De Bangkok a Camboya

Hay varios opciones para viajar de Bangkok a Camboya: tren, autobús o avión.  La mejor opción depende básicamente del presupuesto.

Viajar en tren cuesta 48 baths. Parece increíble, pero no lo es. El problema es que el primer tren sale a las 5.55 am y el segundo a la 1pm, para cruzar la frontera el mismo día tienes que coger el primero. Por flojera y para no madrugar tanto, opté por el autobús.

Probablemente en tu hostal te han intentado vender un viaje en mini bus por 1000 baths o más. Si te lo organizas por tu cuenta, sale más barato.  A las 9 am sale un autobús directo a Siam Reap desde la estación  de Mochit por 750 baths. Es probablemente la mejor opción,  ya que al ser un autobús del gobierno, los pasajeros tienen prioridad en la frontera y espera hasta que todos los pasajeros la cruzen.  Al menos,  esa era mi idea original, pero cometí el error de coger el metro hasta Mochit, pensando que me dejaría en la misma estación, cuando hay que coger el autobús 104 desde esa parada o andar bastante.

Como llegué tarde, opté por la segunda opción: un autobús  a Aranyaprahet. Estos autobuses salen frecuentemente y  cuestan 234 baths y tarda unas 4-5h, según las paradas que haga el conductor. En la última parada habrá varios tuk tuks esperándote: empieza la odisea de cruzar a Camboya. Por unos 40 baths te llevan a la frontera. Yo tuve la suerte de hacerme amiga de una camboyana y me llevó a la frontera andando unos 10 minutos. Suena fácil,  pero prueba cargando con una mochila de 13 kilos, una mochila pequeña y un chaparrón considerable; si a todo eso le sumas que las aceras en Tailandia están llenas de agujeros (menos en las zonas turísticas) y que caminaba en una piscina, la cosa se complica. La pena es que la situación no era para sacar la cámara porque debíamos tener una pinta de risa.

Llegué a la frontera chorreando y, mira, creo que me vino bien, porque allí pasé unos calores increíbles de tanto discutir.

CRUZANDO LA FRONTERA

Mi consejo es que te lo tomes con filosofía y te relajes lo más que puedas, ya que a menos que hayas sacado el visado antes, te van a intentar timar por todos lados. Lo importante es que sepas el precio real y no te dejes engañar.

El visado cuesta 20 dólares, más 100 baths corruptos para el policía que lo tramita. Puedes intentar no pagar los baths, pero yo estaba tan harta que los pagué con gusto y tardaron 2 minutos.

Cuendo pases la frontera de Tailandia, dirígete a la derecha y entra en el primer edificio oficial que encuentres. Si has pasado por delante de un hotel o por la Información de visados, te lo has pasado. ¡Vuelve para atrás! Si preguntas en la información de visados, te van a pedir 1000 baths. De hecho, en este punto, probablemente estás rodeado de gente intentando organizar tu visado o llevarte en taxi a Siam Reap. Yo me cansé de decirle que no necesitaba nada y acabé ignorando a todos.

Una vez consigues tu visado, te queda rellenar un papelito con tus motivos de entrada al país y, por último,  conseguir tu sello. En este paso, me tomaron las huellas dactilares digitalmente. Es increíble como pueden estar tan atrasados para algunas cosas y tan avanzados en otras.

La verdad es que es una pena todos los impedimentos que ponen para conseguir un visado, cuando podrían mejorar mucho la situación de los camboyanos facilitando el turismo.

Una vez cruzas la frontera, no está todo hecho, ¡ahora toca  averiguar cómo ir a Siam Reap! La verdad es que contaba con encontrarme a otros mochileros, pero nada, era la única. Como siempre, no todo me salió como planeado.

Hay un autobús gratuito a la International Tourist Terminal o Terminal de Turistas Internacionales, o sea, yo.  Desde allí hay autobuses del gobierno que te llevan a Siam Reap por 10 dólares. A esta altura del viaje un colega me seguía de cerca, con una paciencia de santo  intentando venderme algo, visado o transporte, ¡lo que fuera! Después de mucho insistir en que iba a coger el autobús de 10 dólares,  me ofreció llevarme en taxi por el mismo precio , con la condición de que no le dijera a los otros pasajeros lo que había pagado. Nos dimos la mano y acepté el trato. Me salió redondo, sin pretenderlo. 

Y asi fue como acabé empapada, muy cansada y rumbo a Siam Reap.