Couchsurfing

Siempre que cuento que hago  Couchsurfing la gente me mira raro, sobre todo si no son anglosajones. ¿Y qué es Couchsurfing? Para mi es una manera de conocer a gente del sitio donde voy, conocer costumbres, cómo viven, qué comen, qué hacen en su tiempo libre y, como no, de viajar barato. Se basa en la idea de comunidad, yo te ayudo y tú me ayudas o ayudas a otro en mi lugar.

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Con Marie, mi anfitriona en Melbourne

Sólo tengo buenas palabras de mi experiencia. Me han recibido en varias sitios con un “mi casa es tu casa”, eso que suena tan de película, saliendo de la boca de un extraño que te acaba de recoger o abrir la puerta. Me sigue maravillando la generosidad de las personas que he conocido. Muchos han pasado horas escuchando mis viajes, contándome los suyos, compartiendo una cena o enseñándome su ciudad.

Empecé a surfear sofás, que así sería la traducción, cansada de conocer sólo mochileros como yo durante mis 6 meses de viaje ( y no puedo negar que tras meses de viajes no me venía mal gastar menos). Quería conocer a gente local y aprender más de su cultura, y así fue como empecé.

La idea de couchsurfing no se limita a dormir y ahorrar el alojamiento, la mayoría de las veces simplemento quedo con miembros de la comunidad y me organizo mi propio alojamiento, ya que suele resultar más cómodo. Esto no era así durante mi gran viaje.

Lo ideal es devolver la ayuda a otros viajeros alojándolos, pero no siempre es posible. En mi caso, vivo con dos compañeros de piso y no puedo alojar a nadie de momento, aunque puedo quedar con otros viajeros que estén de paso y siempre tendré sitio para cualquiera de los que me acogieron.

¿Y alguna historia morbosa o algún día que haya tenido miedo al quedar con mi anfitrión? Siento ser aburrida, pero la verdad es que no. Sólo tengo palabras de agradecimiento para el neozelandés que tenía 8 couchsurfers en su casa, el australiano vegano que nos cocinaba para asegurar que comiamos sólo verduras, o el lisbonés que me paseó por su ciudad. Todos ellos forman parte de mi viaje y les recuerdo siempre que veo mis fotos.

 

 

Nueva Zelanda, Stray Bus

Mi parte favorita de mis 6 meses viajando fue Nueva Zelanda, un país increíble que no debéis dejar de visitar. La verdad sea dicha, si volviera a repetir el viaje, me plantería reducir el tiempo que pasé en Australia y añadiría más a Nueva Zelanda, aunque también significaría ahorrar más, ¡es muy caro!

Stray BusDurante 25 días recorrí lo más destacado de la isla norte y sur, desde Auckland hasta Christchurch. ¿Y cómo fuí de un sitio a otro? En este caso, reservé el autobús de la compañía Stray Bus, la mejor opción para cortas estancias.

Stray ofrece diferentes tours, según el tiempo que vayas a pasar en el país. Te puedes bajar en cualquiera de las paradas y volver a subirte en el siguiente autobús, siempre y cuando reserves. Yo fui en Abril, temporada baja, y si no reservabas con antelación te quedabas en tierra.

El ticket del autobús vale por un año desde que lo empiezas a usar, aunque si repites recorrido, cualquiera que pase por primera vez tendrá preferencia al reservar. Algo a tener en cuenta.

Nueva Zelanda, Stray busMis compañeros de viaje tenían entre 18 y 70 años, la mayoría de unos 28 a 34. Si estás buscando por una franja de edad menor, te recomiendo la Kiwi Experience, pero diría yo que acaban más tiempo de resaca que disfrutando del viaje.

Se suele formar un grupo de gente tan bueno que, aunque tengas planeado bajarte en una de las paradas, es posible que lo canceles para seguir con tu grupo.

El autobús va siguiendo el recorrido y, si quieres, te organiza el alojamiento. También ofrecen actividades o, si lo prefieres, te las montas tu mismo. Sólo hay dos cosas que no me gustaron: las paradas culturales y la excesiva publicidad a las actividades.

Las paradas culturales costaban unos 80 dólares y tienen como objetivo conocer mejor la cultura de los aborígenes, pero te sientes obligado a hacerlas. Si no quieres participar, el conductor te llevará a otro hostal y te recogerá por la mañana. En nuestro caso, todos los del autobús nos negamos a hacer una de las paradas y el pobre conductor acabó en problemas por no habernos conseguido vender la actividad.

P1070548Nuestro conductor fue Twinkles que se desvivió por que tuviéramos una buena experiencia, contó chistes, hizó de guía, cocinó y se encargó de la música, ¡y todo eso sin zapatos! Todavía recuerdo aquel día que estuvimos en la mitad de un ciclón y cómo salía a arreglar el parabrisas sin zapatos. Todo un personaje, de los que da gusto haber conocido.

Tickets: si pasáis por Australia antes, esperad a comprar los billetes desde allí, sacan ofertas y os puede salir más barato que usando la web. Si no es el caso, van sacando ofertas online, no compréis hasta que veáis una. Precio: 1,455 dólares neozelandeses